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Este capítulo es puro autobombo: en él me voy a dedicar a cantar las bondades en general y lo innovador en particular del sistema de CRM/pricing que he liberado aquí.

Si eres nuevo por estos lares, el proyecto detallado está aquí: práctico, técnico, resumido.

3 puntos que destacar, de los cuales 2 son innovaciones menores y 1 innovación mayor:

  1. Innovación mayor: la relación matemática Descuento = ƒ(Consumo)

    Gran parte del atractivo de este proyecto reside en algo tan sencillo como conectar el gasto del cliente con el descuento otorgado a través de una formula matemática. A eso me refería hace unas semanas cuando reivindique aquello de “Es una idea muy sencilla, de esas que una vez realizadas parecen algo tan obvio que te preguntas como nadie lo había hecho antes.

    Si queremos establecer algo (descuento) en función de otra cosa (consumo) ¿Hay a caso algo más lógico que hacerlo usando una función matemática? No, por varios motivos:

    • Es lo más progresivo: a cada pequeño cambio en el valor de x = consumo, le corresponde un nuevo ƒ(x) = descuento
    • Es lo más amplio: cubre desde el pequeño particular (x bajo) hasta el mayorista (x muy alto).
    • Es lo más moldeable: varios tipos de función (logarítmicas, exponencial, potencial, lineal,…) cada una con sus variables calculadas lo que permite crear una función para cada política comercial.
    • Es lo más manejable: una simple función, sólo 2 variables.
    • Es lo más flexible: se pueden combinar conceptos (Karma, Descuento, Bote) y funciones.
    • Es lo más escalable: la mayoría de las veces ni siquiera necesita modificaciones ya que la función cubre todos los valores de x (ver “lo más amplio”).
    • La única alternativa actual existente es la tabla de descuentos por tramos la cual podemos declinar en 3 subtipos: erróneo, kilométrico o casi casi (hablaré en el próximo capítulo de este caso).
    • Daría trabajo a muchos matemáticos establecer y analizar funciones matemáticas para los departamentos comerciales de las empresas 😉
  2. Innovaciones menores

    1. El Karma:
      • Permite tener en cuenta los antecedentes de los clientes: cuando hablamos de política de fidelización, hay que medir la fidelidad es decir el pasado, no sólo el presente.
      • Permite ponderar estos antecedentes según el tiempo transcurrido desde cada gasto realizado hasta la fecha: tampoco se puede “vivir del pasado”.
      • También permite ponderar las compras realizadas según los criterios elegidos por la empresa: margen de beneficio del producto comprado, política de comercialización, en rebajas,…
      • Fomenta que el cliente anticipe compras ya que le otorga mayor karma (–> mayor descuento) comprar 20 hoy que 10 hoy y 10 mañana. Incluso fomenta que el cliente adquiera un compromiso largo con mensualización del pago.
      • Fomenta el CGC (Customer Get Customer) ya que las compras de los apadrinados por un cliente computan – en un cierto porcentaje – para el karma del padrino.
      • Se trata de un sistema de medición extremamente preciso y muy manejable: con tan sólo manejar 2 botones/variables (α y p) se puede ajustar la función que calcula con máxima precisión el karma (ver resumen).
      • Es flexible: cualquier compromiso adquirido por un cliente y Karma otorgado es facilmente modificable tanto a la alza como a la baja, con o sín penalización según quiera la empresa en caso de desiste. Ventaja para el cliente y la empresa a la vez: ataduras sin ataduras.
    2. La modulación MiPrecio/MiBote:
      • Los 2 apartados son modulables al gusto del cliente sin cambiar el coste para la empresa.
      • Un % mínimo destinado a MiBote permite que el cliente pruebe nuevos servicios.
      • La función “MiBote” puede permanecer oculta y permitir a la empresa calcular un regalo o detalle comercial de un valor perfectamente ajustado al “valor comercial” del cliente.

Próximos capítulos:
II – Argumentos prácticos (aquí)
III- Argumentos lógicos (aquí)
IV – Argumentos éticos

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El segundo capítulo es la esencia del Proyecto Para Yoigo.

Desde el principio, el objetivo – y promesa – ha sido lograr combinar sencillez con personalización. El lema anunciado fue una tarifa única para todos, un precio diferente para cada uno. La genial manera de obtener todo esto desde mi – en absoluto humilde 😛 – punto de vista, es la siguiente:

I – Práctica: sencillez a la vista…

– ¿Prueba de que es sencillo?

Una tarifa global de 12 céntimos: 12 céntimos por minuto, también 12 céntimos de establecimiento de llamada, 12 céntimos por SMS y 12 céntimos cada (x)MB descargado.

– ¿Prueba de que está personalizado?

En lugar de hacer entrar a los clientes en un laberinto de planes y módulos para que acaben devorados por el Movistauro, aquel animal mitológico con cara de Alierta y cuerpo de Marujita Diaz – no, no hay fotos 😀 – que según la leyenda se alimenta de usuarios novatos perdidos en medio de las tarifas, la verdadera personalización empieza sencillamente por comprobar y determinar cuán único es cada cliente:

Para calcular “lo buen cliente (*) que es” un usuario, creamos un sistema de puntuación el cual – ¡qué origenial! 😛 – llamaremos Karma.

Una vez calcula el Karma de un cliente, se usa para determinar el precio personalizado (descuento) que se le aplica. El Karma evoluciona cada día y con cada gasto. Lógicamente, a mayor Karma, mayor descuento es decir menor precio. Este nuevo precio (= MiPrecio) sustituirá íntegramente a la tarifa global de 0,12 €. Íntegramente significa que MiPrecio es el nuevo precio global: aplicable tanto a las llamadas como al establecimiento de llamada, los SMS o (x)MB de datos.

De ahí lo de “NTTP: Nuestra Tarifa, TuPrecio“.

(*) Nos estamos refiriendo a trato comercial. El trato personal ha de ser, además de excelente, invariable sea quien sea el cliente.

– Ejemplo 1:

A principios de año, Susana se ha hecho clienta de XXXXX ;-). No quiso ataduras así que eligió la modalidad de recargas libres. La tarjeta venía, como es costumbre, con 10€ de regalo. El precio global aplicable a Susana era la tarifa anunciada por la compañía: 0,12 €

A los 15 días, Susana efectúa su primera recarga de 20 €: de inmediato recibe un mensaje que le indica que disfrutará de un nuevo precio global rebajado: 11,2 céntimos.

Y así cada vez que recargaba su saldo: en el cuadro de abajo están las recargas que ha ido efectuando a lo largo de los 5 primeros meses. A cada recarga, a medida de que iba subiendo su Karma, iba bajando SuPrecio. Es SuPrecio porque es el que paga ella, no el de un modulo o tarifa preestablecida. El suyo, calculado según su consumo exacto:

MiKarma & MiPrecio según cuadro de recargasApenas 6 meses después, Susana tiene un precio personalizado de tan sólo 10,7 céntimos.

Es obvio que no sabe con exactitud cómo se calcula todo esto (está en la web pero de matemáticas no quiere oír hablar) aunque le han dicho claramente que:

1º, Calculan su Karma – algo como lo “buena clienta que es” – en función de las todas las recargas (cuánto y cuándo) que ha ido realizando hasta la fecha.

2º, Que entonces, según el Karma que tenga, obtiene más o menos rebaja sobre la tarifa general.

3º, Pero que por supuesto jamás tendrá que pagar más de 0,12 €. Siempre menos. Mucho menos si consume mucho, un poco menos si consume poco.

– Ejemplo 2:

Al mismo tiempo que Susana, se dio de alta Alberto un empresario. Para las 5 lineas de su empresa, eligió un plan de recarga automática mensual de 150 €, con factura anual de regularización del saldo (= diferencia entre lo consumido a lo largo del año y los 150*12=1.800 € pagados).

De esta manera, Alberto pudó disfrutar desde el principio de una tarifa muy baja acorde a los 1.800 € de facturación anual comprometidos: SuPrecio durante todo el 2008 fue de poco más de 9 céntimos (0,093 €). También aplicable para el establecimiento de llamada, los SMS y la descarga de datos, si me permiten resaltarlo una y otra vez 😉 .

Por supuesto, a la operadora, ni le va ni le viene como se reparte el consumo global entre las 5 lineas mientras se cumpla el mínimo por linea de 10€ anuales.

Y por supuesto también, Alberto puede modificar su plan de recarga o cambiar a la modalidad de recarga libre cuando quiera, en cuyo caso se anticipa la factura de regularización para cerrar el ciclo. Y sin penalización más allá del lógico reajuste de tarificación en función de la diferencia entre consumo efectivamente realizado y consumo pactado.

– Y además:

Consumo mínimo: recarga anual de 10 € por linea.

Puntos Bote: Tanto Susana como Alberto disfrutan, además del descuento, de un Bote. La cantidad que en él se ingresa es un pequeño porcentaje de cada recarga efectuada por el usuario. Este porcentaje también está ligado al Karma: mayor Karma –> mayor porcentaje.

El cliente tiene la posibilidad de rebajar el porcentaje para el Bote a cambio de más descuento para SuPrecio. También puede al revés pedir más porcentaje para ahorrar (con vistas a la compra de un teléfono) a cambio de menos descuento.

El Bote no caduca y es de libre uso en cualquiera de los servicios anexos ofrecidos por la operadora: renovación de terminales, descarga de música…

Subvención: Al darse de alta, cualquiera puede recibir una subvención para el uso – relacionado 😀 – que vea conveniente: comprarse un teléfono (libre), rescindir la permanencia con su anterior compañía,… La subvención se consigna como un importe negativo en el Bote, importe negativo que se irá compensando a medida de que el cliente recargue su teléfono (ver párrafo anterior). Se admite máximo 1 año con saldo negativo.

Se puede volver a recibir una subvención tan pronto como se alcance un saldo positivo.

Permanencia: no hay ninguna. Da igual que se haya subvencionado o no la compra de un terminal. (sin embargo, véase baja)

Baja: El cliente puede darse de baja en cualquier momento ya que, como mencionado antes, no existe contrato de permanencia alguno. Sólo ha de cumplir un tramite: factura de regularización en caso de haber escogido un sistema de recarga automática y/o tener un Bote con saldo negativo.

– Resumimos:

Tarifa global única 0,12 € –> Recargas –> Karma –> [MiPrecio < 0,12 € + Bote]. Y además: flexibilidad y libertad.

¿Coherente, justo, lógico y sencillo? (Creo que) sí.

Esto (aunque de otra manera) fue lo que le presenté a Yoigo en su momento, y prometi publicar si lo rechazaban. Ojo que es como un iceberg: debajo de algo verdaderamente sencillo se esconde una base compleja –> en el próximo capítulo, lo más interesante: la explicación/exposición técnica de la solución. Incluirá por supuesto el sistema de cálculo tanto del Karma como de MiPrecio y del Bote.

Aunque es posible que antes haga una F.A.Q. para solucionar las dudas que vaya encontrando en vuestros comentarios.

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Una vez el cliente seducido, hay que consumar la relación. Y cuando hay dinero de por medio, raramente se puede hablar de amor: las relaciones comerciales suelen ser de sexo puro y duro. Pero los datos evidencian que la fidelidad en los matrimonios españoles es ejemplar… si la comparamos con la tasa de divorcio entre las operadoras de telefonia móvil y sus clientes. El motivo es de lo más sencillo: no hay fidelidad porque no hay fidelización.

Fidelización emocional: el trato.

A ello contribuyen además las propias operadoras que parecen hacer todo lo posible para que los consumidores no nos enamoremos de ellas.
Lo hacen por ejemplo tratando mejor a los nuevos que a sus antiguos clientes: lo comprobé hace poco cuando constaté estupefacto que el teléfono que quería adquirir – el anterior demostró no saber nadar 😦 – le salía hasta 8 veces más barato a alguien que se diera de alta que a mí que llevaba más de 5.000 minutos y unos cuantos MB de inmaculada relación con esta compañía. Así son las operadoras: se dedican a acumular nuevas conquistas de las que se olvidan apenas firmado el contrato.

¡Y si fuera sólo olvido! Pero es que además de aguantar el constante injurio del cortejo abierto a los futuribles, hay que tragar con el famoso servicio de maltrato al cliente, este número dónde 2 maquinas, 3 robots y algunos humanos te preguntan 4 veces tu nombre y el motivo de tu llamada. Prefiero infinidad de veces charlar con Anna antes que con cualquier operador de carne y hueso de una compañía de teléfono móvil. Como claramente lo expresa Johan Ahlund, “Los usuarios prefieren hablar con un robot que parezca una persona que con una persona que parezca un robot“.

Concluye con razón eDans en una columna (entrada blogpdf columna) que ha inspirado el título de esta entrada, que eso de “el cliente es el centro del negocio” se ha convertido en la más grande de todas las mentiras.

Con la llegada de Yoigo, nos hemos encontrado por lo menos con una operadora que intenta que sus clientes no se sientan engañados: no hay ofertas para nuevos aspirantes que no estén también válidas para clientes actuales, y su servicio de atención cliente parece haber superado el colapso inicial. Es un primer pero gran paso para que tengamos ganas de empezar con ellos una relación seria. Sin miedo a los cuernos y al maltrato.

Fidelización racional: los precios.

Si no es por amor, por lo menos las compañías de móviles podrían hacer que nos quedásemos con ellas por dinero; llamadas por (poco) dinero y punto. Pero se ve que la competencia ha sido totalmente ficticia y durante estos años anteriores los consumidores tuvimos que hacer frente al oligopolio M.O.V. con absoluta homogeneidad en las tarifas, recuerden sino la subida pactada conjunta del establecimiento de llamada a 0,15 €.

Está claro que el término fidelización no debe de salir a menudo en los brainstormings de los departamentos de marketing de esas 3 empresas. Lo único que uno recibe con el tiempo pasado en una misma compañía son unos puntos para renovar el teléfono, aunque como mencionábamos al principio, para eso es mejor cambiar de compañía. Y a la pregunta ¿Para qué cambiar? se contesta: ¿Por qué no cambiar?, por qué quedarse?, Qué es lo que hasta ahora diferenciaba a una operadora de la otra? Nada. O casi:

Concluyendo, que es gerundio:

Yoigo carece de los defectos de sus competidores pero aún no ha adquirido las cualidades de estas empresas que enamoran. El Proyecto para Yoigo incluye un segundo gran paso: la fidelización de sus clientes que les volverá completamente inmunes a los cantos de sirena de las otras operadoras. Amor eterno.

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Pocos son los directores comerciales que al definir la política de la empresa no han tenido que afrontar el dilema de ¿personalización o sencillez?
¿Más vale tener muchas ofertas para asegurarse que cada cliente encuentre la suya esperando que no se pierda en el camino, o ofrecer solamente una muy atractiva pero con el consiguiente riesgo de que siempre exista alguna de las múltiples ofertas de la competencia que convenga mejor a cada uno de tus clientes? El sector de la telefonia móvil no es una excepción a este dilema, más bien todo lo contrario:

Personalización

Dónde más se nota la actitud adoptada es en los precios (pricing) donde Orange, Vodafone y Movistar tienen respectivamente unas 30, 40 y 50 tarifas para llamadas (voz) – sumando contratos y módulos de empresas, autónomos y particulares – según la siguiente recopilación:

Contratos y módulos; mucha variedad, poca claridad
(bajar pdf).

Queda muy claro que estos han marcado la casilla personalizar. Bien, pero si tenemos en cuenta que por cada contrato o módulo, hay que analizar desde el precio del minuto en horario normal y/o reducido, los días de la semana, los horarios, la tarifa de SMS, de MMS, de videoconferencia, la tarifa para los amigos y hasta la operadora a la que se llama, no hay duda de que elegir la tarifa adecuada es una auténtico coñazo. Y eso que no están contabilizadas las tarifas de prepago ni las de datos, un servicio cada vez más demandado. Ni las promociones de temporada tipo navidad, verano….

Por lo tanto no es de extrañar que los españoles paguen un 32% de más al mes en su factura de móvil por no usar planes adecuados. Y es que una vez hecha la selección inicial de operadora y tarifa, salvo en caso de aburrimiento magistral, nadie logra seguir la evolución del mercado. Por mucho que aparezcan nuevos contratos y/o módulos más propicios (oferta) o que cambien sus costumbres de uso del móvil (demanda), pocos son los que cambian: es imposible enterarse de verdad cuando se está literalmente bombardeado con anuncios en los que lo más relevante desfila a 2.000 palabras por segundo y tamaño 4,5 en la parte baja de la pantalla .
Y si uno cuenta con su operadora/tienda para avisarle de que le convendría algún cambio de tarifa, puede esperar sentado.

Sencillez

Frente a ellos, está Yoigo con unicamente 2 tarifas incluyendo datos, 3 si incorporamos el prepago (excluidos de la recopilación sobre Orange, Vodafone, Movistar): la tarifa única Yoigo y 2 escondidas que parecen más bien ofertas conservadoras pensadas para el banquillo, por sí acaso fallaba la estrategia de coger el mercado a contrapie con tárifa única sin bonos ni planes o consumo mínimo de 6 € al mes en prepago a cambio de una tarifa ultra baja.

Personalización o sencillez, that’s the question:

La sencillez de las tarifas de Yoigo es su arma una de sus armas. Son 2 cífras que recordar: 0 y 12. 3 si mandas mensajes en cuyo caso necesitas el 10. Y funciona: sencillez = transparencia, transparencia = verdad verdadera. El problema, que de no haber ninguno tampoco habría “proyecto para Yoigo” ;-), radica en que todos los clientes reciben el mismo traje. Es sin duda un traje muy barato y práctico, pero al fin y al cabo el mismo que seas un cliente muy ocasional o un muy buen cliente, cosa que no suele ser del gusto de este último. Y es sabido de todos que la verdadera igualdad no consiste en dar a todos lo mismo sino a cada uno lo que se merece.
Sentencia: sencillez sí, personalización no.

La personalización de las otras 3 operadoras es a priori atractiva pero a posteriori revela ser un espejismo: hay y habrá muchos más de 30-40-50-…-10.000 perfiles de clientes. Nos venden diseño a medida pero en realidad no tiene nada de alta costura. Ni siquiera prêt-à-porter: estas condenado a contratar un plan 1 talla más pequeña o 2 tallas más grandes porque es lo que más se acerca a tu tipo de consumo. Y no se hacen arreglos, con excepción de Orange que tiene un plan más o menos personalizable… ¡si tienes 20 o más móviles! Conclusión: los planes y modulos son en realidad patrones de consumo más o menos numerosos y cuya convenencia ha de vender el comercial asignado.
Sentencia: ni personalización, ni sencillez.

El principal atractivo del “Proyecto para Yoigo” consiste en lograr ofrecer a la vez personalización máxima y sencillez absoluta.

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Si yo fuera a entrar en un blog como este, me haría de inmediato 3 preguntas [es lo malo de empezar un blog: tengo que hacer yo mismo las preguntas ]:

  1. ¿De qué va el proyecto?
  2. ¿Por qué para Yoigo?
  3. ¿De dónde ha salido este tipo y qué quiere?

 

Las 2 primeras son las que tienen verdadero interés y por consiguiente desarrollaré en próximas entradas.
La tercera, que no supera la simple curiosidad, está zanjada con un par de párrafos en los que hasta resulta más interesante lo que no soy que lo que soy…

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Quiero…

… 2 cosas:

  1. Presentar un proyecto completo de CRM a Yoigo.
  2. Contar qué le pasa a un tio cualquiera (de ahora en adelante: yo) cuando se le antoja presentar un proyecto a una gran empresa.

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