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Archive for the ‘Free business’ Category

Estos últimos días, por algún motivo extraño 😉 , tenía ganas de retomar aquel ensayo sobre el Free Business. En particular el apartado sobre la cuarta vía. Después de leer al rey de los objetos perdidos, me decido por fín a hacerlo:

Siempre se ha opuesto capitalismo a socialismo y comunismo. Creo que es un error: el capitalismo es un modelo económico mientras que el communismo y el socialismo son modelos políticos. Salvo que queramos mezclar churros con merinas,  lo que corresponde oponerles es el liberalismo. La falta de distinción entre liberalismo (político) y capitalismo (económico) proviene probablemente de la lógica preferencia que tienen los más ricos por que el estado meta lo menos posible su nariz en sus negocios.

El panorama actual consiste en que, una vez descartado el comunismo, nos encontramos con, a nuestra derecha, un liberalismo más o menos radical y a nuestra izquierda un socialismo también más o menos radical. El problema del socialismo radical es que apesta a comunismo. Parece obvio pero no lo es pues IU, por ejemplo, sigue preguntándose porque no saca votos en las elecciones a pesar de la buena imagen de la que suelen gozar sus lideres, desde Julio Anguita hasta Llamazares pasando por Rosa Anguilar. Y cambian de lider en lugar de cambiar de ideario.
En cuanto al liberalismo radical, aún no sabemos muy bien a qué apesta ni creo que lo sepamos algún día porque lo primero que hacen los liberales cuando hay grandes problemas económicos es pedir una parentesis en el liberalismo: me ha recordado a los niños que dicen “casa” cuando estás a punto de pillarlos.

A mediados de los 90, se popularizó con Blair la llamada tercera vía. Lo típico: ni a la derecha, ni a la izquierda: pleno centro. Hace ya tiempo que al (in)justo medio lo considero como el tercer radicalismo: soy adepto de las posiciones moderadas pero huyo de la equidistancia como de la peste.  Lo dicho, aquellos social-democrátas pensaron, simplificando de nuevo, que lo ideal era “la igualdad de oportunidades para que todos puedan llegar a ser grandes capitalistas”. Peor todavia: revindico el derecho de todos y cada uno a poder ser rico, inmensamente rico. Revindico el derecho de cualquiera a no querer ser solidario. Lo reindico con convicción y fuerza. Pero “a lo Voltaire”: lo revindico como derecho pero lo aborezco como objetivo. Que un modelo político consista en fomentar el capitalismo, aunque sea sin abandonar lo social, equivale para mi a unos padres que enseñan a su hijo a ser el primero en todo, teniendo la amabilidad de no abandonarlo cuándo no lo consigue.

La metáfora no es casual puesto que un modelo político es lo mismo que un marco educativo: los dos intentan definir los limites dentro de los cuales se han de desenvolver las personas. ¿Cuál es el marco adecuado? Todo depende de cómo tengamos criado al niño. Está claro que se aspira a que sea independiente y se comporte como un adulto, no hay duda de que el paternalismo económico es fuente de ineficiencia además de fomentar el asistencialismo. Pero con un niño capitalista que sólo aspira a repartir más y más dividendos incluso cuando las cosas van mal, no hay que ser Super Nany para darse cuenta de que el liberalismo no es en absoluto el marco político-educativo adecuado para estos niñatos mal criados que siempre piden más y más.

Cuando el ratio de beneficio neto deje de ser el principal objetivo e indicador de calidad de las empresas, recordando que empresa significa grandes y pequeños empresarios = nosotros, se podrá esperar una cierta responsabilidad social de su parte es decir un comportamiento más o menos maduro. Entonces, el liberalismo destacará claramente como sistema político-educativo idoneo. Mientrás tanto, a intentar regular a los niñatos. Aunque todos tenemos la sensación de que se les sigue malcriando.

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